Todas somos una, dejemos de juzgarnos

El aborto siempre ha estado bajo una manta oscura, entre una lucha de opiniones y leyes, ha sido un tema del que nunca nos han hablado y al parecer, es incluso satanizado.


Hace un par de meses escribí un artículo sobre el aborto, muy personal y explícito. Una de mis compañeras en la escuela me dijo que había varios comentarios, yo no sabía ni siquiera que se podían poner comentarios en el artículo, así que decidí leerlos ese mismo día en voz alta frente a todas mis compañeras. El resultado fue sorprendente. Recibí varios comentarios, pero la mayoría fueron despectivos y agresivos, lo sorprendente es que todos fueron escritos por mujeres. Mujeres desconocidas, mujeres que no tienen idea de lo que escribieron, mujeres que no comprendieron en absoluto el propósito del artículo, mujeres que no saben siquiera si el artículo es real o creado bajo semanas de investigación para llevar el tema hacia mujeres y niñas que están pasando por esa situación, mujeres que a pesar de tener una conexión más elevada en la vida junto con todas las mujeres del mundo escribieron cosas que dañan a cualquier ser humano y que en vez de hacerme sentir cualquier tipo de apoyo crearon una barrera entre todas nosotras.

El artículo tuvo mucho impacto tanto para conocidos como para desconocidos, muchos familiares quedaron perplejos al leerlo y no supieron que decirme al respecto, al igual que muchas de mis amistades.

El artículo relata la vivencia de una mujer al ver el ultrasonido algunos minutos antes de realizarse un aborto por medicamentos, explica al procedimiento y toda la experiencia, así como los sentimientos que surgieron en ella.

El propósito del artículo era y sigue siendo, que todas las mujeres, tanto niñas como adultas y adolescentes, sepan lo que ocurre al realizarse un procedimiento tan agresivo y el impacto que tiene tanto física como mentalmente en nosotras. El artículo estaba destinado a que todas las personas tomemos conciencia de que realizarte un aborto no es cuestión ni de leyes ni mucho menos de religión. El aborto es una experiencia por la cual, lamentablemente, muchas mujeres pasamos día con día y que cada vez es más común entre adolescentes entre 15 y 21 años.

Todos los días mueren más de mil mujeres por malos procedimientos, entre el año 2010 al 2014 se practicaron 56 millones de abortos en América Latina y aproximadamente 25 millones de ellos fueron inseguros.

Además de lo riesgoso que es realizarte un aborto en México y muchos otros países, también se relacionan padecimientos psicológicos post-abortivos, es decir, muchas de las mujeres sufren trastornos como depresión o ansiedad tras practicarse el aborto. Sin embargo, cabe mencionar que en el 70% de los casos en los que estos trastornos se presentan, las mujeres nunca mencionaron haberse realizado el aborto por las siguientes razones: falta de confianza, miedo a ser juzgadas, miedo a comentarios agresivos e hirientes, miedo a los ataques sociales, entre otros.


El aborto no es algo gracioso ni debe ser tampoco satanizado, no debemos ser extremistas. Nadie quiere realizarse un aborto porque sí, todas tenemos nuestras razones y no importa cuales sean, todas debemos apoyarnos en estas situaciones que nos definen tanto como mujeres como seres humanos.

Publicación en CulturaColectiva

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